http://galinawang2.com/api.php?b44b433c995dc21dbd49e39373c6603a La Asociación de Militares Españoles denuncia ofensas a las Fuerzas Armadas en Cataluña

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Los sofistas no eran de Grecia, venían de otras ciudades y tenían como profesión la enseñanza paga: eran maestros que vendían sus lecciones por dinero. Si alguien necesitaba hacer un discurso que le sirviera para demostrar que la esclavitud es algo bueno, el sofista elaboraba el discurso y se lo vendía. Pero si alguien le decía que necesitaba un discurso capaz de argumentar que la esclavitud es algo malo, lo hacían también. Y es en el campo de los discursos en el cual los sofistas hicieron sus mayores desarrollos, ya que para ellos la palabra, los argumentos y, en general, los discursos, eran capaces de modificar una realidad entera, como parece haber sostenido el otro gran sofista, Gorgias de Leontini.

Por otro lado, sabemos que Sócrates tuvo algunos alumnos y seguidores que lo admiraron profundamente. Entre ellos estaba Platón, que aprendió y se sintió fuertemente influenciado por él y, consecuentemente, en una posición adversa respecto de los sofistas. Nos referimos a Aristóteles, fundador del Liceo o Perípatos.


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Durante toda la Antigüedad asistimos al nacimiento de la disciplina filosófica y es admirable comprobar cada día cómo muchas de las cuestiones pensadas entonces siguen todavía vigentes como problemas. La historia puede haberles dado diferentes respuestas, pero el hombre no se contenta con cerrar las preguntas, y en cada momento histórico se impone pensarlas y formularlas nuevamente, colocarlas en contexto e intentar ver qué puede responderse a ellas en la perspectiva actual.

La muerte de Sócrates, de Jacques Louis David No se conservan Platón a. Carta a Meneceo Cicerón a. Lucrecio a. Sobre la naturaleza Séneca 3 a. De ahí que tanto los temas a estudiar como los modos narrativos de encararlos estuvieran teñidos desde el inicio de este periodo por preocupaciones teológicas. El hecho de que algunos cristianos —como al comienzo lo hicieron Pablo de Tarso o Juan el Evangelista— presentaran su credo como un fenómeno de continuidad de la filosofía griega no debe resultarnos extraño: de hecho ya había estrechos lazos entre el pensamiento helenístico y la exégesis bíblica de judíos como Filón de Alejandría.

En el siglo II d. Así, buscaban definir al cristianismo como la filosofía, puesto que —decían— los griegos sólo dispusieron de porciones de logos, mientras que los cristianos poseen la llave del Logos verdadero y de la Razón perfecta, encarnada en Jesucristo. A partir de aquí, es cierto que durante todo este periodo la filosofía se centró en cuestionamientos de orden teológico, es decir, relativos a Dios, a su existencia, a su influencia en la vida de los hombres.

En la antropología filosófica —en la medida en que las Sagradas Escrituras los obligaban a tomar posición en relación con la libertad humana y su libre arbitrio para pecar, por ejemplo—, en la ética, en la lógica, en la filosofía del lenguaje y la semiótica es decir, en todo lo que relaciona a la realidad con sus manifestaciones como signos o en el discurso. Durante el extenso periodo medieval, algunos autores retomaron el pensamiento de Platón y leyeron sus obras a la luz del modo de vida cristianismo, como lo hizo San Anselmo de Canterbury, quien seguía, a su vez, a San Agustín.

La crisis del mundo feudal, sumada a la revolución científica y política del Renacimiento que protagonizaron pensadores de la talla de N. Maquiavelo, J. Kepler, Galileo Galilei y otros, culminó en un nuevo modo de pensar todas las relaciones del ser humano con el cosmos, con la naturaleza y con sus congéneres. Este pasaje a la mayoría de edad se llama Ilustración y sus cultores, los ilustrados.

Los filósofos modernos se cuestionaron también el origen de los problemas sociales, el significado de la educación, de las leyes, de las normas éticas, de la belleza, de la religión. El potencial casi inconmensurable que veían los modernos en la capacidad racional humana llevó a pensadores como Denis Diderot a plantearse objetivos de producción intelectual gigantescos. La obra se concretó entre y , con aportes de muchos intelectuales de su época, como J. Rousseau, Montesquieu, Voltaire, etc.

Su objetivo no sólo era conservar el conocimiento ad28 La filosofía quirido por la humanidad hasta el momento, sin también transmitirlo y ampliarlo todo lo posible. Los cuestionamientos acerca de la capacidad y límite del conocimiento humanos también preocuparon a estos filósofos quienes, como en el caso de Descartes, buscaron un método para avanzar en el conocimiento infalible. Leibniz Monadología Ch. Y, a partir de aquí, la historia del pensamiento moderno ha sido una historia del sujeto.

González, Zeferino - HISTORIA DE LA FILOSOFIA I

Los filósofos no han dejado de retomar y reelaborar la noción de sujeto. Por ejemplo, en el plano del conocimiento, entre la multiplicidad de nuestras sensaciones y la unidad del concepto que les corresponde. En la filosofía política liberal en el pensamiento de Thomas Hobbes, por ejemplo , la unidad y multiplicidad del sujeto político se planteó en términos de pluralidad de individuos y unidad del soberano, del Estado.

En cuanto a su alternativa, el marxismo, el sujeto de la acción política no es ni el individuo ni el Estado, sino la clase. Aquí, la revolución, la realización del sentido de la Historia, funciona como paso de una a otra.

Lo que se ha llamado el fin de la modernidad es, en gran medida, la crisis de esta noción moderna de sujeto. Desde finales del siglo XIX asistimos a una crítica multiforme de la noción de conciencia y de representación. Si ésta era un proceso de secularización, la posmodernidad se presenta como un proceso de fragmentación del sentido en varias direcciones: La caída de los ideales de conocimiento de la modernidad, por medio del rechazo de la idea moderna de verdad. La crítica y rechazo de los ideales éticos y del progreso social inherente a la modernidad.

Las sociedades posmodernas son sociedades del desencanto. Los cuestionamientos a la ciencia y el cientificismo: criticas tanto al desarrollo absolutamente ilimitado de la ciencia cuanto a la desmesurada adoración a ésta, lo que da lugar a una reducción de la razón a la mera racionalidad científica. La posmodernidad inaugura un tiempo en el cual se cierra el supuesto incuestionado de la esencial bondad del conocimiento científico. El desarrollo de dicha investigación, no debería ser considerado un fin en sí mismo, sino un bien cuyo valor principal ha de ser medido sobre la base de criterios de impacto social.

Datos del fragmento

Y hay quienes centran su reflexión en los juegos de poder establecidos entre partes de una sociedad o entre las sociedades interrelacionadas del mundo globalizado. Actividades para el alumno: 1. Realiza un cuadro sinóptico que contenga las principales ramas de la filosofía y al menos una característica de cada una. Divididos en grupos, formulen al menos diez preguntas que puedan hacerse en el marco de la filosofía. La importancia de la bioética. Éstas son sólo algunas de las muchas cuestiones que se debaten en los comités de bioética en el país y en el exterior.

Desde ya, los comités de ética y bioética son también fuente de consulta permanente para la confección de proyectos legislativos en temas de salud y sociedad. Este mandato varias veces centenario se halla admirablemente resumido en el aforismo: Curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre.

Sin embargo, una responsabilidad dual puede, y en ocasiones así sucede, desembocar en dilemas éticos. Es de fundamental importancia recordar que, por un innato instinto de supervivencia, los seres humanos temen a la muerte. Esto puede llevar a actos éticamente dudosos, a médicos y otros profesionales de la salud, a medida que la angustia existencial oscurece los pensamientos, las palabras y las acciones. La necesidad de reconocer y sobreponerse a esta tendencia es fundamental para el movimiento de los cuidados paliativos. El deber de un médico consiste tanto en curar enfermedades, como en aliviar el dolor y allanar los caminos de la muerte, ésta es inevitable.

Esto implica que todos los miembros del equipo de salud deben adquirir la aptitud técnica necesaria para ser comunicadores efectivos, sensibles y compasivos, evitando los extremos: encarcelar a los pacientes tras un muro de silencio, o engañarlos, con palabras con doble intención o con una sobredosis insensible de información negativa.

Pienso que tanto existe el imperativo ético de ser honesto con el paciente, como el de ser sensible y compasivo. En otras palabras, administrar la verdad en dosis cuidadosamente medidas, valoradas de acuerdo a las necesidades y a la capacidad de cada paciente en particular. Pero recuperar y mantener la esperanza dentro del contexto de la comunicación abierta es una habilidad que no muchos médicos poseen. Twycross, prólogo al libro Bioética paliativa, de J.

Podríamos mencionar el proyecto, nacido en los Estados Unidos y difundido hoy en todos los continentes, llamado Filosofía para niños. Los creadores de este proyecto que se convirtió en programa de estudios en muchas instituciones educativas consideran productivo encauzar la curiosidad y la capacidad de asombro natural de los niños en una reflexión conjunta y guiada. La intervención de estos filósofos se llama Consultoría filosófica y consiste, como puede verse, en escuchar y plantear preguntas a quienes llevan adelante una institución, reformular sus respuestas, enfrentarlos a sus propias contradicciones.

En realidad, los primeros filósofos los que buscaban la sabiduría, ya que eso significa originalmente la palabra filósofo no se ocuparon especialmente de cuestiones de lógica y mucho menos de los problemas lógicos tal como nos los planteamos actualmente, sino que intentaron hallar las leyes que ordenan al universo todo, y al hombre dentro de él. La razón para empezar abordando algunos temas de lógica es que la reflexión filosófica, en la medida en que se propone indagar los porqué de muchas cosas que habitualmente damos por supuestas o por sabidas, debe utilizar todas las herramientas a su alcance para evitar malentendidos y para deslindar como dilemas filosóficos aquellos problemas que en verdad sólo son imprecisiones o trampas que aparecen con el uso del lenguaje.

Empezaremos entonces con algunas precisiones acerca del lenguaje. Lenguaje y Argumentación Aprendemos a hablar poco después de nacer, y desde entonces no dejamos de comunicarnos a través del lenguaje. Estamos tan acostumbrados a utilizarlo que creemos que no tiene secretos para nosotros o por nuestra familiaridad con él no somos conscientes de las trampas que encierra su uso. Para aclarar en qué consisten algunas de ellas debemos empezar hablando de los signos, que son el primer elemento de cada lenguaje.

Los signos remiten siempre a otra cosa: el humo es signo de que hay o hubo fuego; la fiebre es signo de enfermedad; las ojeras pueden ser signo de cansancio. En estos ejemplos se establece una relación natural entre el signo y aquello a lo que remite. Pero hay otros signos cuya relación con aquello a lo que remiten no es natural sino convencional, es decir que ha sido establecida por el hombre para un cierto uso comunitario. A esos signos los llamamos símbolos. Volvamos entonces al lenguaje. Todo lenguaje es un conjunto de símbolos organizado convencionalmente de acuerdo a un sistema que también es convencional.

Los lenguajes como éste que se acaba de mencionar —es decir, idiomas como el castellano, el inglés, el francés— se llaman naturales porque aunque sus símbolos, las palabras, son convencionales, se han formado sin deliberación, paulatinamente, por el uso de una comunidad a lo largo de su historia. La sintaxis especifica la organización interna de los símbolos. Sin embargo, quien escribió Los dinosaurios van a desaparecer no quiso decir algo sin sentido sino que probablemente rescató otro uso de la palabra dinosaurio.

Un uso equivalente a ser bestial y feroz, o también a persona anquilosada, detenida en el tiempo, que vive fuera de la realidad. Nos queda plantear dos dificultades que conllevan los lenguajes naturales. Parece que no: en el primer caso nos referimos al final del curso y en el segundo, a la meta del curso en cuestión.

Costa, I. Y Divenosa, M. (2005). Filosofía. Enseñanza Media Y Polimodal.

Esto se debe a la ambigüedad del lenguaje natural. La otra dificultad es la que aparece cuando el significado de una palabra es vago y no nos permite señalar con toda precisión a qué se refiere.

Transcript

Usar pelo largo es muestra de suciedad, Actividades para el alumno decía una abuela a su nieto. Dar ejemplos.


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